No importa si es cualquier cosa, una tarea de escuela, un proyecto empresarial, un cuadro, un ensayo, una obra, una melodía, una investigación, no importa que sea, siempre te encuentras ante un abismo.
Sabes lo que quieres hacer pero no sabes como hacerlo no obstante si lo sabes y es posible que lo primero ya no lo sepas.
Es un miedo tenue, dulce, particular, que se traduce en vueltas y vueltas por el estudio, el laboratorio, la habitación, por el edificio, por la calle, en la mañana y por la noche. Días sin ducha, comida basura, sexo sin sentido. Un miedo que poco reconoces y que te paraliza igual que cuando cuelgas de la cuerda de una montaña y no sabes que camino seguir.
Es el punto en el que sabes que puedes caer, caer, caer y prefieres quedarte en el borde sabiendo que esto es lo mismo a morir de sequedad, infertilidad, improductividad. Quedarte en el borde del abismo es no crear, es no vivir, es no evolucionar es perder el sentido de lo que eres, es ser como todos, como los demás, es quedarte en la mediocridad, en lo ordinario, es no involucrarte, es no aportar.
Con los años sabes que no pasa nada, que no vas a morir, que tampoco vas a caer, que solo te vas a poner hacer algo contigo, con lo tuyo, con lo que sabes hacer, con las herramientas que tienes, con la idea, con el concepto, que solo es hacerlo, pero aún así.. aún así.. da miedo y te paralizas, y te quedas frente al frigorífico 5 minutos sin sacar nada.
Puede tomar un día, puede tomar dos, a lo mejor un par de semanas, algunos años, algunos muchos años, quizás generaciones, el tiempo que sea, no importa lo que tome aunque creamos lo contrario, el tiempo que tengas para estar seguro que es mejor arriesgarse antes de secarse en la mediocre infertilidad y finalmente ... hacerlo.
Sabes lo que quieres hacer pero no sabes como hacerlo no obstante si lo sabes y es posible que lo primero ya no lo sepas.
Es un miedo tenue, dulce, particular, que se traduce en vueltas y vueltas por el estudio, el laboratorio, la habitación, por el edificio, por la calle, en la mañana y por la noche. Días sin ducha, comida basura, sexo sin sentido. Un miedo que poco reconoces y que te paraliza igual que cuando cuelgas de la cuerda de una montaña y no sabes que camino seguir.
Es el punto en el que sabes que puedes caer, caer, caer y prefieres quedarte en el borde sabiendo que esto es lo mismo a morir de sequedad, infertilidad, improductividad. Quedarte en el borde del abismo es no crear, es no vivir, es no evolucionar es perder el sentido de lo que eres, es ser como todos, como los demás, es quedarte en la mediocridad, en lo ordinario, es no involucrarte, es no aportar.
Con los años sabes que no pasa nada, que no vas a morir, que tampoco vas a caer, que solo te vas a poner hacer algo contigo, con lo tuyo, con lo que sabes hacer, con las herramientas que tienes, con la idea, con el concepto, que solo es hacerlo, pero aún así.. aún así.. da miedo y te paralizas, y te quedas frente al frigorífico 5 minutos sin sacar nada.
Puede tomar un día, puede tomar dos, a lo mejor un par de semanas, algunos años, algunos muchos años, quizás generaciones, el tiempo que sea, no importa lo que tome aunque creamos lo contrario, el tiempo que tengas para estar seguro que es mejor arriesgarse antes de secarse en la mediocre infertilidad y finalmente ... hacerlo.
| < Anterior | Siguiente > |
|---|


